

Se llama Lourdes Hernández. Es de Madrid, tiene 22 años y es líder de Russian Red, un grupillo muy de moda. Hace más de un mes vino a Barcelona a tocar a una sala pequeña. Pensé en ir, pero después tuve que ser honesto conmigo mismo. Iría sólo para verla a ella y nada más porque era consciente que después de 2 canciones me aburriría y me iría. A pesar de que tiene una buena voz y de que aspira a ser la Cat Power española, la verdad es que su música está de hueva, pero a mucha gente le gusta.
Tengo que confesar que mis amores imposibles no están en el cine, tampoco en la televisión, ni en la pasarela. Siempre las veo arriba de un escenario, con una guitarra, un micrófono y levantando las manos hacia el público.
Me gustan las músicas (toma eso RAE), qué le voy a hacer. Además le descubrí una inteligencia y frescura particular en una entrevista que le hizo Mondo Sonoro donde parece muy despierta.
Ahora me entero que estará en el Primaver Sound, evento al que iré porque conseguí una acreditaciòn de prensa. Así que ya he puesto a volar la imaginación.
En algún momento en el área de prensa pasará frente a mi después del concierto. Yo tomaré una chela y haré como que no le hago caso, pero en algún instante ella se volteará y tomará la iniciativa. Me dirá que Barcelona le gusta, que el sonido en el Fórum fue malísimo y me preguntará si me gusta su proyecto. Yo le contestaré la verdad, pero lo haré de la manera más dulce posible resaltando siempre las cosas positivas de su música (ja).
Después me dirá que se quedará en Barcelona hasta el lunes después del festival, pero que antes podríamos quedar para tomar un café porque le había caído muy bien. Intercambiaremos números de celular, quedaremos en hablarnos y nos despediremos de la manera más casual posible.
El lunes por la tarde, a punto de irse, me hablará al celular.
- Estoy fuera del hotel fulanito, pregunta por mí en la recepción, estoy en la habitación 202. Tomaremos algo en el bar del hotel o si quieres podemos ir a un restaurante que no está muy lejos de aquí. Es al que siempre voy cuando vengo a la ciudad. Mañana me voy temprano. ¿Podrás?
Y yo, inocente o pendejo , le contestaré.
- Claro.... Otro día.